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Cuéntame #PoemasDeAmor Zenda

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Cuéntame
Cuéntame con tus ojos los días en que recuerdas los felices besos y abrazos. Los paseos de la mano o agarrados a la cintura los cafés con leche condensada, mirando tus manos y tu blusa abierta,                              arrojando perfume.
Cuéntame si no es mejor así la pasión de la letra                                          en una canción que entorna tus ojos y muerde tus labios.
Cuéntame que no deseas exhalar                     el éxtasis de caricias mientras, a lo lejos, miras como un ejército de deseos llama a las puertas de tus oídos.
Cuéntame y no sucumbas al olvido que recite el alma  del viento los sonidos para que embriagados de palabras y vino nos amemos eternamente,                                en un amor                                        a sangre y fuego.

EL PUENTE

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EL PUENTE
Los chicos del lugar volvían de jugar cerca del puente de piedra. Siempre bromeando, con carreras y empujones, al grito de: ‘quién llegue antes’. Otras veces, clamando con un ruido comparado al de una bandada de cornejas pasando por la cruz del campanario. En la plaza, cerca de la iglesia, y sentado bajo la sombra de un olmo, estaba Germán Palacios. Germán Palacios era el más viejo del lugar. Cumpliría esa Navidad ochenta y nueve años, tenía los ojos alegres, las manos temblorosas y el pelo niveo. De pequeño fue cabrero; de joven, soldado en África. Más tarde, cultivó una pequeña parte de las tierras que heredó de sus padres, y cuando las fuerzas le empezaron a flaquear, se dispuso a esperar la muerte, a la que nunca deseaba, ni temía. Nadie en el pueblo contaba historias como Germán, ni traía a cuento de manera tan oportuna refranes o graciosos chascarrillos. Los chicos, al verlo, aceleraron su paso, y cuando llegaron a la plaza por el camino del puente, le pidieron que les co…

Todos los mares conducen a Conrad

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https://www.elespanol.com/blog_del_suscriptor/opinion/20171212/269043097_7.html
      De vez en cuando, la infancia y la juventud van de paseo por nuestra memoria como los fotogramas de una película. Nos recuerdan, tal vez, que siendo ya adultos, lo que no se olvida y te acompaña, se convierte para tu presente futuro inmediato, en la mochila de tu vida. Por eso, cuanto mayor vas siendo, con mejor nitidez se aprecian los recuerdos de juventud. El tempus fugit se escribe con la letra clara del paso de los días. Acaso, en palabras de Conrad, la vida es sólo eso... un sueño y un temor.       El otro día rescaté unas fotos que disparé (hace poco más de un año) a un velero sobre la dársena sur del muelle de Santa Cruz. Unas jornadas profesionales me llevaron a la isla. Recuerdo que llegué a Tenerife finalizando el mes de noviembre. Con el mazazo reciente de la muerte de mi padre y en plena fiebre blackfridey, ya saben, calles llenas de una programada y enloquecida muchedumbre, que…

SON LOS ÁRBOLES. Del poemario: "Donde habita tu rostro"

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SON LOS ÁRBOLES

Nunca se fueron los árboles de mi memoria atrincherados, habitan un rincón de ese tiempo lúcido y sentido que me habla. Son esa ventana por la que miramos el verde y ocre del otoño el anuncio del llanto, que sobre los suelos en sus hojas, dejan las mañanas. La blanca nieve del invierno, que a la sazón en pinceladas dibuja los caminos de primavera para después, con sus ojos abarrotar de dorado los campos en verano. Son los árboles un tiempo sagrado donde pensar que a veces todo es inútil que nada es imposible. Que la derrota es un impulso donde la tristeza se desnuda en ferviente alegría. Son los árboles, con sus raíces hincadas en el dulce abismo de la tierra un grito a la vida.




NO ESPERES por Juan Pedro Iglesias García.

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NO ESPERES

No esperes otro tiempo ahora toca vencerse al manto de las hojas al abrazo de los árboles al frío húmedo de los días a las caricias del otoño que templando el aire, dice adiós al Olimpo de las estaciones. No esperes a los que no están los que se han ido, pueblan tu memoria con imágenes que rompen su olvido haciéndote mirar atrás. No esperes nada desea a los demás en tus palabras un aliento una mirada un beso una sonrisa un abrazo. No esperes, desea que la belleza te colme que lea de tus labios

VUELVEN. por Juan Pedro Iglesias García.

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Zenda, Un año de libros

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Zenda, un año de libros Juan Pedro Iglesias García@jiglesiasgarci 07.04.201710:00 h.Zenda, Un año de Libros Hace un año que Arturo Pérez-Reverte nos dibujó un espacio, que en el imaginario de Zenda y rindiendo homenaje al género de la capa y espada con la novela de Anthony Hope, sería, como bien lo definió, “un territorio de libros, amigos y aventura”. Esa especie de “legión extranjera de libros y autores" como nos relató, ha fraguado un mundo literario de lo mejor del panorama nacional e internacional. Una apuesta para los amantes de la lectura que supone un verdadero referente en la Literatura universal.Ir a Zenda ha resultado ser la mejor de las aventuras; permitiéndonos acudir como lectores a la serenidad de las palabras mediante la lectura. Un territorio en el que los sentimientos, la naturaleza, la aventura, la ficción y la cruda realidad con su compleja cotidianeidad, tienen cabida en el cajón de los escritores que frecuentan ese lugar. No debe haber pr…

VESNA

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