El recuerdo en la mirada



 

EL RECUERDO EN LA MIRADA 
Ha amanecido frente al lugar donde descansáis
sí, aquel lugar donde, una y mil veces, os mordisteis los labios dulcemente.
Ya vosotros no lo sabéis, por ser la ceniza del sueño eterno
como algún día, tampoco yo lo sabré
por ser ya, recuerdo en la memoria de algún vivo.
He caminado en un día poderoso y soleado; entre la verde hierba,
la senda del barranco se hermana con la línea del horizonte.
Como yo, otros también caminan sobre las palabras;
el beso, la espina.
Si la oyeseis, oiríais la constante y cercana música del incorruptible mar
que sobre vuestro silencio os mantiene unidos bajo el musgo y la piedra.
Ya vosotros no lo sabéis, porque ahora sois el recuerdo en la mirada
sobre los restos de un honrado naufragio
y lo que supisteis en otro tiempo, era coronado por el amor
cuando vuestros cuerpos actuaban en el escenario de la vida.
Ahora, entre los grises y el verde,
el mar lo inunda todo sobre el blanco muro del cementerio.
Siempre acudo aquí, como el amor confidente
el hermoso promontorio frente al mar que nunca envejece
y que entre besos y abrazos, os hizo enamoraros.  
Yo también siento sus labios de blanca espuma,
entre sus finas y profundas arenas, la letanía de su canto.
Ya vosotros no lo sabéis, pero, frente a este reino
en mi recuerdo devorado, un día os invadió el amor 
y como en una guerra, eternalmente os amasteis.

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