Boadilla del Monte, 19 de septiembre 2022 Querido Javier Marías, Qué rápida y vertiginosa ha sido tu marcha para todos nosotros. Incluso, para ti y los tuyos cercanos que no pensaron que te irías tan pronto. Nunca se acalla la esperanza cuando así nos la trasladan o la sentimos, y siempre se rema y lucha para salir de la niebla. Tal vez, lo normal cuando uno desea vivir y se está lleno de vida y se tienen ilusiones aún por disfrutar. Y a pesar de ello, y con todo en contra, hasta en los momentos casi finales se resiste para que así sea o creamos que será. Casi todos nos abstraemos en algún momento de nue...
Entre jácaras y rufianes anda el juego http://www.elespanol.com/blog_del_suscriptor/opinion/20160310/108559146_7.html Por Juan Pedro Iglesias García @jiglesiasgarci @elespanolcom D. Arturo Pérez-Reverte ha escrito mucho. Y, entre tantos libros, ha parido grandes obras y mucha vida, que en ocasiones, muy a lo jácaro, ha resuelto con estocadas de acero literario y en otras, con un: “Le pido disculpas, me dejé llevar por el calor de la refriega”. Tajos certeros y humildes, que dejan a quién los recibe con el aire entrecortado, huyendo hacia el barrio de las emociones. Al menos, eso creo yo y el casi cien por cien de los más de un millón y medio de seguidores en Twitter. Habrá algunos, a saber los menos, que aunque no lo lean por escasa inteligencia, sólo lo sigan por ser mirones o espías, que también los hay, de lo que acontece en la vida tuitera de uno de los mejores escritores en lengua castellana que haya de existir. El otro día leyendo el Club Dumas, me detuve en...
http://www.elespanol.com/blog_del_suscriptor/cultura/20160114/94560544_7.html Foto: José María Mateos Flickr Cinco mil caracteres bien valen para defender un libro Por Juan Pedro Iglesias García, @jiglesiasgarci El otro día escribía sobre la Cuesta de Moyano y recordando, me vino a la memoria la primera vez que la visité. Lo hacía de la mano de mi abuelo, al que le gustaban los libros. Ese rincón del Madrid cultural, que como referente único e indiscutible del mundo de los libros, representa para los madrileños un emblema literario al que, como un sumidero, acuden montoneras de libros. Cada uno de ellos tiene una o varias historias que contar. Mi abuelo decía que los libros que en aquel lugar se vendían eran libros cansados de tanto viaje y que por ello acudían allí para hacer una parada y seguir con posterioridad su largo camino. Era una manera de contarme cuanto amaba él los libros y provocar...
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